Los datos por sí solos no son nada, pero esos mismos datos analizados a fondo se convierten en un tesoro en forma de información fiable que, en el ámbito educativo, puede marcar la diferencia.

Big Data en la educación se traduce en tres grandes posibilidades: la posibilidad de implementar una educación personaliza derivada del conocimiento exhaustivo de cada niño; la posibilidad de obtener feedback en tiempo real y actuar en consecuencia y, por último, la posibilidad de compartir el conocimiento. 

Para Salvador Rojas, pedagogo, formador y asesor en innovación educativa, el éxito del big data radica, precisamente, en que permite mejorar los procesos de enseñanza/aprendizaje, en cuatro niveles: descriptivo (qué ocurre); diagnóstico (por qué ocurre), predictivo (qué puede suceder) y prescriptivo (cómo se puede mejorar).

El éxito del big data radica en que permite mejorar los procesos de enseñanza/aprendizaje a distintos niveles; sobre todo, ofreciendo importantes soluciones de mejora personalizas.

Educación personalizada

Los datos aportan a los docentes mucha información sobre sus alumnos. Mediante su análisis, un profesor podría descubrir si su alumno progresa adecuadamente o no, por qué no lo hace y, lo más importante, poner una solución en tiempo real. Todo ello, nos permite caminar hacia una personalización del proceso de aprendizaje.

Patrones de comportamiento

Tomar el pulso al aula es, precisamente, lo que estamos haciendo en el campus virtual EVA, proyecto de big data con el fin de mejorar la educación de los estudiantes de 0 a 12 años.

El análisis de toda esa información proporciona una comprensión integral de cada alumno basada en sus patrones de conducta, estados de ánimo, rendimiento, etc., que permite darle a cada uno la educación que necesita atendiendo a sus necesidades y diferencias.

Anticiparse al problema

Puesto que el análisis masivo de información permite realizar diagnósticos en tiempo real, el big data también se está convirtiendo en una herramienta importante para detectar casos de riesgo y actuar antes de que el problema llegue.

Uno de los mayores retos para los profesores es mantener el interés e implicación de los alumnos en clase. Resultar difícil para los profesores monitorizar el gran número de factores que influyen en la forma de aprender de un estudiante. Al igual que un entrenador puede realizar un estudio del rendimiento individual de cada jugador, los profesores también pueden hacerlo aprovechando el poder de las tecnologías de big data y analítica de datos, que permiten poner en práctica un enfoque más personalizado.

Con las herramientas correctas se pueden llegar a predecir cambios en los patrones de aprendizaje antes incluso de que se produzcan. Si los profesores son conscientes de la situación individual de cada estudiante, pueden intervenir de forma anticipada. Esto es especialmente importante en los casos de estudiantes con necesidades especiales como la dislexia, que requiere de ayuda adicional para superar determinadas barreras.

Cultura de datos

Las ventajas del big data es un tren de largo recorrido que, como reconocen la mayoría de los expertos, apenas acaba de salir. A pesar de las enormes posibilidades que ofrece el estudio de los datos en los entornos educativos, su implantación todavía no está generalizada. Es necesario incorporar una cultura de datos en las instituciones educativas para tomar decisiones basadas en evidencias, no solo en suposiciones, formas de hacer o experiencias que no hayan sido validadas formalmente.

Big Data en Salud

En el sector Salud existen numerosas fuentes de datos heterogéneas que arrojan una gran cantidad de información relacionada con los pacientes, las...

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